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Gracia

D.: ¿No es la Gracia el don del Gurú?

M.: Dios, la Gracia y el Gurú son sinónimos y también eternos e inmanentes. ¿No está el Sí mismo ya dentro? ¿Es tarea del Gurú el otorgarla a través de su mirada? Si un Gurú piensa de esta manera, no se merece ser llamado como tal.

Los libros dicen que existen muchos tipos de iniciación (diksha) – a través de la mano, del tacto, de los ojos y de la mente. También dicen que el Gurú realiza algunos ritos con fuego, agua, japa, mantras, etc., llamando a tales representaciones fantásticas Iniciación, como si el discípulo madurara solamente después de que tales procesos sean llevados a cabo por el Gurú.

Si el individuo es buscado, no hay ningún lugar en donde encontrarlo. Así es el Gurú. Así es Dakshinamurti. ¿Qué fue lo que hizo? El estaba en silencio; los discípulos aparecieron ante él. El mantuvo silencio; las dudas de los discípulos se disiparon, es decir, perdieron sus identidades individuales. Esto es sabiduría y no toda la verborrea generalmente asociada a ella.

El silencio es la forma de trabajo más potente. A pesar de lo vasto y contundente que puedan ser las escrituras, fallan en su efecto. El Gurú es tranquilo y la paz prevalece en todo. Su silencio es más vasto y más contundente que todas las escrituras juntas. Estas preguntas surgen debido a la sensación de que, después de haber estado aquí tanto tiempo, escuchado tanto, esforzándose tanto, uno no ha ganado nada. El trabajo que se lleva a cabo interiormente no es aparente. De hecho, el Gurú está siempre dentro de ti.

D.: ¿Da Bhagavan iniciación?

M.: El silencio es la mejor y más potente Iniciación. Eso fue lo que practicó Dakshinamurti. El tacto, la mirada, etc., pertenecen a un nivel inferior. El silencio cambia los corazones de todos. No hay ningún Gurú ni tampoco ningún discípulo. El ignorante confunde su cuerpo con el Sí mismo y eso le hace tomar el cuerpo del otro como el Gurú. Pero ¿piensa el Gurú que su cuerpo es el Sí mismo? El ha trascendido el cuerpo. No hay diferencias para El. Por esa razón el ignorante no puede apreciar el punto de vista del Gurú y del discípulo.

D.: Vivekananda también ha dicho que el silencio es la forma de oración más sonora.

M.: Así es. Para el silencio del buscador, el silencio del Gurú es la instrucción más sonora. Es también la Gracia en su expresión más elevada. Todas las demás iniciaciones, como por ejemplo, el tacto, la mirada, son derivadas del silencio. Por lo tanto son secundarias. El silencio es la forma primaria. Si el Gurú está en silencio, la mente del buscador se purificará por sí sola.

Más tarde, se leyó en alto un pasaje del Yoga Vasishtha ante Sri Bhagavan, en el cual se recomendaba la iniciación a través de la mirada y a través del tacto.

Sri Bhagavan observó: Dakshinamurti guardó silencio cuando los discípulos se le acercaron a Él. Esta es la forma más alta de iniciación. Incluye las otras formas. En otro tipo de iniciación debe haber una relación sujeto-objeto establecida. Primero debe emanar el sujeto y después el objeto. A menos que estén los dos ahí, ¿cómo puede el uno mirar al otro o tocarlo? La iniciación a través del silencio es la más perfecta; comprende las llevadas a cabo con la mirada, el tacto y la enseñanza. Purificará al individuo en todos los sentidos y lo establecerá en la Realidad.

D: “¿Puede alguien conseguir algún beneficio mediante la repetición de las sílabas sagradas (mantras) aprendidas de manera informal?

M.: “No. Él debe ser competente e iniciado en tales mantras.”

El Maharshi lo ilustró con la siguiente historia: Un rey visitó a su primer ministro en su residencia. Allí le dijeron que el primer ministro estaba ocupado en la repetición de las sílabas sagradas. El rey le esperó y reuniéndose con él, le preguntó cuales eran las palabras. El primer ministro le dijo que se trataba del más sagrado de todos, el Gayatri. El rey deseó ser iniciado por el primer ministro. Pero el primer ministro le confesó su incapacidad para iniciarlo. El rey lo aprendió entonces a través de otra persona y reuniéndose con el ministro más adelante, le recitó el Gayatri y quiso saber si lo había hecho correctamente. El ministro le dijo que el mantra era correcto, pero que no era apropiado para él recitar dicho mantra. Cuando se vio presionado a dar una explicación, el ministro llamó a un paje cercano y le ordenó que apresara al rey. La orden no fue obedecida. Repitió la orden varias veces, pero continuó sin ser obedecida. El rey montó en cólera y ordenó al mismo hombre que apresara al ministro, y la orden fue obedecida inmediatamente. El ministro se echo a reír y dijo que el incidente era la explicación requerida por el rey, “¿cómo?” pregunto el rey. El ministro respondió, “la orden era la misma y el que la iba a ejecutar también, pero la autoridad no. Cuando yo lo ordené, el efecto fue nulo, mientras que cuando usted lo ordenó, tuvo un efecto inmediato. Ocurre lo mismo con los mantras.”

El Sr. MacIver tuvo una entrevista con Sri Bhagavan y habló sobre la iniciación.

Sri Bhagavan preguntó: ¿Qué es esta iniciación? Después de una pausa, El continuó, “la iniciación puede ser de varios tipos, a través de la palabra, la mirada, el tacto, etc.”

D.: La iniciación de Bhagavan es a través del silencio, ¿no es así?

M.: Si, esa es la forma más elevada de iniciación.

D.: ¿Es solamente aplicable a la vía de la indagación?

M.: Todas las demás vías están incluidas en la vía de la indagación.

Después de una pausa Sri Bhagavan habló sobre el hecho de que las personas que vienen aquí son traídas por un misterioso Poder que vela por sus necesidades. La conversación terminó prácticamente con esto.

D. ¿Cómo encuentra uno el Gurú?

M. Dios, que es inmanente, en Su gracia se apiada del devoto cariñoso y se manifiesta Él mismo de acuerdo al progreso del devoto. El devoto piensa que Él es un hombre y espera una relación como la que se da entre dos cuerpos físicos. Pero el Gurú, que es Dios o el Sí mismo encarnado, trabaja desde dentro, ayuda al hombre a ver sus errores y le guía por el camino correcto hasta que él realiza el Sí mismo dentro.

D. ¿Qué debe hacer el devoto entonces?

M. El solo debe acatar las palabras del Maestro y trabajar dentro. El Maestro es a la vez “dentro” y “fuera”, por lo que Él crea las condiciones que le conducen a usted hacia adentro y al mismo tiempo prepara el “interior” para arrastrarle al Centro. De esta manera Él da un empujón desde “fuera” y ejerce una atracción desde “dentro”, de forma que usted pueda establecerse en el Centro.

D. ¿Qué es la Gracia del Gurú? ¿Cómo conduce ella a la Auto-realización?

M. El Gurú es el Sí mismo…. A veces un hombre se encuentra insatisfecho con su vida, y no contento con lo que tiene, busca la satisfacción de sus deseos a través de la oración a Dios, etc. Su mente se purifica gradualmente hasta que anhela conocer a Dios, más para obtener Su gracia que para satisfacer sus deseos mundanos. Entonces, la gracia de Dios comienza a manifestarse. Dios toma la forma de un Gurú y se le aparece al devoto, le enseña la Verdad y además, purifica su mente por asociación. La mente del devoto gana fuerza y es entonces cuando se encuentra capaz de volverse hacia adentro. A través de la meditación la mente se purifica aún más, permaneciendo en calma sin la menor ondulación. Esa expansión de calma es el Sí mismo.

El Gurú es a la vez “externo” e “interno”. Desde el “exterior” empuja a la mente para que se vuelva hacia dentro; desde el “interior” atrae a la mente hacia el Sí mismo, ayudando así a calmar la mente. Esa es la Gracia del Gurú. No hay ninguna diferencia entre Dios, el Gurú y el Sí mismo.

Vosotros creéis que el mundo puede ser conquistado por vuestros propios esfuerzos. Cuando os encontráis frustrados externamente y sois conducidos hacia el interior, pensáis “¡Oh! ¡Hay un Poder más elevado que el hombre!”

El ego es como un poderoso elefante que no puede ser puesto bajo control por algo menos potente que un león, que, en este caso, no es otro que el Gurú, cuya sola mira hace que el ego-elefante tiemble y muera.

Usted sabrá a su debido tiempo que su gloria está donde usted cesa de existir. Para obtener ese Estado, usted debe entregarse. Entonces el Maestro ve que usted se encuentra en un estado adecuado para que le guíen, y Él le guía.

D. ¿Cómo puedo obtener la Gracia?

M. La Gracia es el Sí mismo. Eso tampoco puede ser adquirido: usted solo necesita saber que existe.

El sol es luminosidad solamente. No ve la oscuridad. Además usted habla de la oscuridad huyendo de la cercanía del sol. Así también es la ignorancia del devoto, al igual que el fantasma de la oscuridad se desvanece ante la mirada del Gurú. Usted está rodeado por la luz del sol; sin embargo, si usted desea ver el sol, usted debe girarse en su dirección y verlo. Así también la Gracia es encontrada con el enfoque apropiado que usted haga, aunque esté aquí y ahora.

D. ¿No puede la Gracia acelerar el proceso de madurez en el buscador?

M. Déjelo todo en manos del Maestro. Entréguese a Él sin reservas.

Debe hacerse una de las dos cosas: o bien entregarse uno mismo, debido a que uno se da cuenta de su incapacidad y ve la necesidad de un poder más elevado para que le ayude; o indagar en la causa de la miseria, ir a la Fuente y sumergirse así en el Sí mismo. Utilizando cualquiera de las vías, usted se encontrará libre de miseria. Dios o el Gurú nunca abandonan al devoto que se ha entregado a sí mismo.

La instrucción principal dada por Ramana Maharshi fue el silencio, como lo fue con Dakshinamurti en su tiempo. Una dicha divina impregnó a aquellos que se sentaron a su alrededor. En este silencio las dudas de sus devotos fueron aclaradas y sus preguntas fueron contestadas o se desvanecieron, dejando de existir. Este silencio fue, y es, una fuerza dinámica, eterna y universal en su naturaleza.

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