HIMNOS A ARUNACHALA

Los Cinco Himnos a Arunachala son los primeros poemas que compuso el Maharshi a excepción de algunos versos cortos. Fueron escritos hacia 1914.

“La Guirnalda Marital de Letras” el primero y el más importante de sus himnos a Arunachala, surgió en respuesta a las oraciones de sus devotos-sadhu que le pedían unos nuevos himnos que fueran inconfundibles para que ellos pudieran cantarlos mientras iban en busca de limosna. Generalmente, cuando los devotos del Maharshi iban cantando por ahí canciones conocidas, las gentes de la ciudad sabían que la comida sería para el Maharshi; y daban grandes cantidades de alimentos, a diferencia de otros grupos de sadhus que solo recibían pequeñas cantidades. Sabiendo esto, algunos hombres sin escrúpulos comenzaron a hacerse pasar por miembros del grupo de Ramana y recogían así la comida destinada para ellos. Para superar esta dificultad, se hizo sentir la necesidad de tener un himno propio. Al principio, el Maharshi compuso unas líneas con el estribillo “Arunachala” y se detuvo. Sus devotos estuvieron esperaron nuevas líneas pero nada más surgió. Un día, el Maharshi se fue solo a dar la vuelta a la Montaña. Ese día se terminó de componer el resto del himno, “La Guirnalda Marital de Letras” (“Akshara Mana Malai”). El mismo nombre de la canción revela su significado; la novia es el alma individual y el novio es el Señor Arunachala. Aquellos que cantan o incluso que escuchan este himno se sienten inundados de alegría. El Maharshi remarcó una vez jocosamente que este himno nos alimentó durante muchos años.

Las “Once Estrofas” y las “Ocho Estrofas” vinieron después. Un día estas palabras en tamil “Karunai-yaal Ennai Aanda Nee” cuyo significado es  “Tu que me reclamaste con compasión” comenzaron a resonar con frecuencia en el Corazón del Maharshi. Trató de ignorarlas en innumerables ocasiones, pero sin resultado alguno. Una y otra vez las palabras persistían, hasta que por fin cedió y las escribió. Después de escribir las primeras palabras, la corriente comenzó a fluir, y ambas estrofas vinieron a la existencia. Si las “Once Estrofas” es un llamamiento a la Gracia Divina, las “Ocho Estrofas” explica en su totalidad el significado de Arunachala como Existencia-Consciencia-Felicidad.

El Maharshi aclara el origen de las “Ocho Estrofas” de la siguiente manera. “Al día siguiente salí a dar la vuelta a la colina. Palaniswami iba caminado detrás de mí con un lápiz y papel. Ese día antes de volver a Virupaksha, escribí seis de las ocho estrofas. Al día siguiente llegó Narayana Reddi. Palaniswami habló con el acerca de los poemas y le dijo, ‘Dámelos enseguida y haré que los impriman’. El ya había publicado algunos libros. Cuando insistió en llevárselos, le dije que podía hacerlo y que publicara los once primeros versículos en forma de poema. Los seis versos restantes estaban escritos en una métrica diferente. Para completar las “Ocho Estrofas” compuse en seguida dos estrofas más y se llevó con él los diecinueve versos para después publicarlos”. Estos dos poemas brillan como un comentario divinamente inspirado sobre la Verdad que motiva e instruye a los buscadores.

 

Five Hymns to Sri Arunachala
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Ocho Estrofas

1. Mira, ahí está como una Colina inerte. Misteriosa es la forma en que funciona, más allá de toda comprensión humana. Desde mi infancia desprovista de conocimiento, la inmensidad de Arunachala ha brillado en mi conciencia. Pero incluso cuando me enteré a través de otro de que era solamente Tiruvannamalai, no me di cuenta de su significado. Cuando me atrajo hacia ella, aquietando mi mente, y me acerqué, vi que era la quietud absoluta.

2. Indagando dentro “¿quién es el que veedor?”, vi desaparecer al veedor y se me reveló Eso que permanece por siempre. Si ningún pensamiento surgió para decir “yo vi”. Entonces ¿cómo podría surgir el pensamiento “yo no vi”? ¿Quién tiene el poder para expresar todo esto en palabras, cuando incluso Tú (como Dakshinamurti) lo transmitiste en el pasado solamente a través del silencio? Y con el fin de revelar Tu estado trascendente, a través del silencio, Tú permaneces aquí, como una Colina resplandeciente alzándose hacia el cielo.

3. Cuando me acerco a Ti pensando que Tú tienes forma, Tú permaneces como una Colina en la tierra. Si uno que Te considera como sin forma quiere todavía verte a Ti, es como aquel que deambula por el mundo queriendo ver el éter (ubicuo, invisible). Meditando en Tu Ser sin forma, sin pensamiento alguno, mi forma (mi entidad separada) se disuelve como una muñeca de azúcar en el océano. Y cuando me doy cuenta de quién soy yo, ¿qué existencia tengo yo aparte de Ti, ¡Oh!, Tú que permaneces como la poderosa Colina Aruna?

4. Buscar a Dios ignorándote a Ti que permaneces como la Existencia y brillas como la Consciencia es como buscar la oscuridad con una lámpara en la mano. Para revelarte a Ti mismo al fin como Existencia-Consciencia, Tu moras tomando formas distintas en todas y cada una de las religiones. Si todavía hay gente que no logra verte a Ti como Existencia-Consciencia, ellos no son mejores que el ciego que no tiene conocimiento de la existencia del Sol. ¡Oh poderosa montaña Aruna!, Joya incomparable, permanece y brilla, como el Primero sin el segundo, como el Ser dentro de mi Corazón.

5. Como el hilo que mantiene unidas a todas las perlas en un collar, así eres Tú que insertas y unes a todos los seres y a todas las religiones. Si, como una joya que es cortada y pulida, la separada mente es afilada con la piedra de afilar de una Mente pura universal, obtendrá la luz de tu Gracia y brillará como un rubí cuya luminosidad no se verá ensombrecida por ningún otro objeto. Cuando la luz del Sol ha caído sobre una placa fotográfica, ¿podría la placa registrar otra imagen? Aparte de ti, ¡Oh Montaña Aruna! luminosa, auspiciosa, ¿existe alguna otra cosa?

6. Sólo Tú existes, ¡Oh Corazón!, resplandor de la Consciencia. En Ti mora un poder misterioso, un poder que sin Ti no es nada. De ello (de este poder de manifestación) procede, junto con un veedor, una serie de sutiles pensamientos sombríos que, iluminados por la luz reflejada de la consciencia en medio de las vueltas que da el destino (prarabdha), aparecen simultáneamente, dentro como un espectáculo impreciso del mundo y fuera como el mundo percibido a través de los cinco sentidos, como una película que es proyectada a través de una lente. Sean percibidos o no, esos (pensamientos) no son nada aparte de Ti, ¡Oh Colina de Gracia!

7. Si el pensamiento “yo” no existe, ningún otro pensamiento puede existir. Cuando surjan otros pensamientos, uno debe preguntarse “¿a quién surgen? ¿A mí? ¿De dónde surge este “yo”?” Indagando de esta manera dentro, si uno rastrea la fuente de la mente y llega al Corazón, uno deviene el Soberano Señor del Universo. No habrá más ilusiones tales como dentro y fuera, bien y mal, nacimiento y muerte, placer y dolor, luz y oscuridad, ¡Oh océano ilimitado de Gracia y Luz!, Arunachala, que baila la danza de la quietud en la Corte del Corazón.

8. Las gotas de lluvia derramadas por las nubes, que surgen del mar, no descansarán, a pesar de todos los obstáculos, hasta alcanzar una vez más su morada, el océano. El alma encarnada procedente de Ti, a través de las diferentes vías elegidas por él mismo, puede vagar sin rumbo fijo durante un tiempo, pero no podrá descansar hasta reunirse Contigo, la fuente. Un pájaro puede volar de aquí para allá, pero no puede posarse en mitad del cielo. Debe retroceder por el camino que vino para buscar, solo en la tierra, su lugar de descanso. Así, el alma debe volver hacia Ti, ¡Oh Colina Aruna! y fundirse de nuevo solamente en Ti, Océano de Felicidad.